divendres, 17 d’abril del 2020

LA RESPONSABILIDAD

Introducción
Educar en la responsabilidad es ayudar a la persona a alcanzar la capacidad de ser independiente, de valerse por sí misma, de tomar decisiones, de hacer uso de la libertad desde el conocimiento de sus posibilidades, y esto no se improvisa: es un proceso, que se inicia en la familia y tiene su continuidad en la escuela y otros ambientes sociales.
La responsabilidad es la capacidad de asumir las consecuencias de las acciones y decisiones buscando el bien propio junto al de los demás.
Los niños deben aprender a aceptar las consecuencias de lo que hacen, piensan o deciden. Nadie nace responsable.
La responsabilidad se va adquiriendo, por imitación del adulto y por la aprobación social, que le sirve de refuerzo.
El niño siente satisfacción cuando actúa responsablemente y recibe aprobación social, que a su vez favorece su autoestima.
Educar en la responsabilidad no es tarea fácil. Se consigue solo mediante el esfuerzo diario de padres y educadores, pero la recompensa es grande: educar adultos responsables.
La responsabilidad como valor social está ligada al compromiso. La responsabilidad garantiza el cumplimiento de los compromisos adquiridos y genera confianza y tranquilidad entre las personas. Toda responsabilidad está estrechamente unida a la obligación y al deber. Ambos conceptos constituyen la materia prima de la responsabilidad.  

Ser responsable en el sentido global de la palabra significa:

1. Responsabilidad hacia uno mismo
  Soy responsable de hacer realidad mis deseos, de mis elecciones y mis actos, de mi felicidad personal, de elegir los valores según los cuales vivo y de elevar el grado de mi autoestima.
2. Responsabilidad hacia las tareas a desarrollar
 Soy responsable del modo en que distribuyo mi tiempo y realizo mis deberes y trabajos pendientes.
3. Responsabilidad hacia la sociedad
  Soy responsable de mi conducta con otras personas: compañeros de trabajo, familia, amigos… y de comunicarme correctamente con los demás. Esto conlleva un doble juego: por un lado conciencia y práctica democrática y por el otro, la actuación y el compromiso colectivo de mejorar la realidad.

Como educadores estamos llamados a educar en la responsabilidad a través de la transmisión de una serie de valores como la empatía (el ser capaz de ponerse en el lugar del otro); la compasión (la sensibilidad necesaria para el cuidado de lo humano y de la casa común); la motivación para iniciar la acción y la transformación hacia un mundo más justo; y la responsabilidad ante sus decisiones y comportamientos.

Objetivo General:
Comprender y vivir el valor de la responsabilidad como la capacidad de responder de los propios actos en el cuidado de uno mismo, de la sociedad y la “casa común”
Objetivos Específicos:
  Fomentar la responsabilidad hacia uno mismo como autocuidado y promoción de la felicidad personal, eligiendo los valores, actitudes y actuaciones que nos llevarán a conseguirlo.
¡SÉ CUIDARME! ME RESPONSABILIZO DE MI FELICIDAD

  Concienciarnos de la importancia de perseverar en los compromisos adquiridos y asumir las consecuencias de nuestros actos.

SI ALGO “NO ME SALE BIEN” ASUMO MI RESPONSABILIDAD

  Tomar conciencia de la necesidad de vivir como hermanos, hijos de un mismo Padre, con actitudes solidarias y ecológicas.

¡ME IMPORTAS Y TE CUIDO! ERES MI HERMANO Y VIVIMOS EN LA MISMA CASA.

Lemas Tiempos Fuertes

ADVIENTO: “Hágase en mí según tu Palabra” (Lc 1, 38) 
NAVIDAD: “Acampó entre nosotros” (Jn 1,1)
CUARESMA: “Buscad el Reino de Dios y su justicia” (Mt 6, 33)
PASCUA: “Mira, hago nuevas todas las cosas” (Ap. 21, 5)